Cuento: «El elefante que quería volar»

Esteban, un joven elefante, quiere volar y, tras varios intentos, descubre desde la cima de una colina que puede cumplir su deseo a su manera; una fábula sobre perseverancia y autoestima. Para niños de 4–8 años.

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Dibujo en acuarela de un elefante caminando por un bosque mágico iluminado por luciérnagas y mariposas mientras sueña con volar..

El elefante que quería volar

El día que Esteban anunció que iba a aprender a volar, toda la sabana se quedó en silencio.

Las cebras dejaron de pastar. Los monos dejaron de jugar. Hasta los pájaros parecieron mirarlo con sorpresa.

—¿Volar? —preguntó una jirafa.

—¿Tú? —dijo un loro.

—Claro —respondió Esteban—. ¿Por qué no?

Lo que nadie sabía era que aquel joven elefante llevaba mucho tiempo soñando con hacer algo que parecía imposible.

Siempre que tenía un rato libre, se quedaba observando a las aves que cruzaban el cielo.

Le fascinaba ver cómo planeaban sobre la sabana y desaparecían en el horizonte.

—Debe de ser maravilloso ver el mundo desde ahí arriba —pensaba.

Un día decidió que ya era hora de dejar de imaginar y empezar a intentarlo.

Lo primero que hizo fue correr tan rápido como pudo mientras agitaba las orejas.

Corrió.

Corrió más.

Y corrió todavía más.

Pero lo único que consiguió fue levantar una enorme nube de polvo.

Los monos que lo observaban desde un árbol estallaron en carcajadas.

—Creo que casi has conseguido que vuele la arena —bromeó uno de ellos.

Esteban se rio también.

Después probó a saltar desde una pequeña colina.

Más tarde construyó unas alas enormes con ramas y hojas.

Incluso pidió ayuda a varios pájaros para entender cómo hacían ellos para mantenerse en el aire.

Pero nada funcionó.

Cada intento terminaba exactamente igual.

Con Esteban de nuevo sobre la tierra.

Una tarde, después de otro fracaso, se sentó junto a una charca.

Miró su reflejo en el agua y suspiró.

Fue entonces cuando una vieja tortuga que descansaba cerca de la orilla le preguntó:

—¿Por qué tienes esa cara tan triste?

—Porque quiero volar y creo que nunca lo conseguiré.

La tortuga permaneció unos segundos en silencio.

—¿Y para qué quieres volar?

—Para ver el mundo. Para descubrir qué hay más allá de la sabana.

La tortuga sonrió.

—Entonces sígueme.

Caminaron durante un buen rato hasta llegar a la colina más alta de la zona.

Cuando alcanzaron la cima, Esteban se quedó inmóvil.

Desde allí podía ver ríos brillando bajo el sol, bosques lejanos, montañas en el horizonte y animales que parecían diminutos puntos moviéndose por la llanura.

Era la vista más hermosa que había contemplado en toda su vida.

—Vaya… —susurró.

—¿Lo ves? —dijo la tortuga—. No has llegado hasta aquí volando, pero has conseguido lo que buscabas.

Esteban observó el paisaje durante largo rato.

Entonces comprendió algo importante.

Quizá nunca podría volar como los pájaros.

Pero sí podía descubrir el mundo a su manera.

Y aquella forma también era maravillosa.

Desde ese día dejó de preocuparse por tener alas.

Porque entendió que cada animal tiene sus propios talentos y que no hace falta ser como los demás para alcanzar aquello que uno desea.

Moraleja del cuento infantil sobre el elefente que aprendió a volar

No necesitamos hacer las cosas igual que los demás para cumplir nuestros sueños.

A veces, nuestro propio camino puede llevarnos exactamente donde queremos llegar.

Abraham Cuentacuentos.

«El elefante que quería volar» es un cuento infantil protagonizado por Esteban, un joven elefante que sueña con surcar los cielos como las aves. Tras numerosos intentos y con la ayuda de una sabia tortuga, comprende que cada ser tiene habilidades únicas y que existen diferentes caminos para alcanzar los sueños. Una historia inspiradora sobre la autoestima, la perseverancia y la aceptación de uno mismo.

Edad recomendada: 4 a 8 años. La narración utiliza un lenguaje sencillo, personajes animales cercanos a los niños y una enseñanza fácil de comprender sobre la confianza en las propias capacidades.

Espero que estés disfrutando de mis cuentos.