La travesía de la gota de lluvia y su viaje a través del ciclo del agua

La travesía de la gota de lluvia y su viaje a través del ciclo del agua

La travesía de la gota de lluvia y su viaje a través del ciclo del agua

En una nubosa mañana de primavera, una pequeña gota de lluvia llamada Clara se formó delicadamente en una nube gris. Clara era brillante y curiosa, y aunque aún no conocía el mundo más allá del algodón cúmulo, soñaba con aventurarse a lugares inexplorados. Le fascinaban las historias que contaban las gotas más ancianas sobre mares, ríos y lagos.

—¿Qué se siente al caer sobre la tierra? —preguntó Clara a una gota veterana llamada Margarita.

—Es una sensación única —respondió Margarita con voz serena—. Cada caída es un viaje. Algunas gotas caen sobre montañas y encuentran riachuelos, otras se pierden en vastos océanos. Pero, de una manera u otra, todas vuelven a encontrarse en el ciclo del agua.

La fascinación de Clara por estas historias la hacía soñar despierta, y su curiosidad fue recompensada cuando un viento pasajero decidió desplazar la nube. Sin avisar, la brisa juguetona empujó a la nube hacia un paisaje montañoso. Las gotas en su interior comenzaron a agitarse, preparándose para el descenso que Clara tanto anhelaba.

De repente, Clara sintió un cosquilleo y se desprendió de la nube. Comenzó a caer en un descenso acelerado y emocionante. En su trayecto, miraba alrededor con ojos abiertos de par en par, maravillándose con la belleza desconocida del cielo azul y las verdes montañas que se acercaban rápidamente.

Finalmente, Clara aterrizó suavemente en un riachuelo que descendía serpenteante por la ladera. Allí, se encontró con Antonio, una gota que había recorrido ya varias etapas del ciclo del agua. Antonio era de un azul profundo y transmitía una sensación de sabiduría y tranquilidad.

—Bienvenida al mundo abajo —dijo Antonio con una sonrisa—. Aquí comienza tu verdadera travesía.

Clara y Antonio comenzaron su recorrido por el riachuelo, donde el agua cantaba entre las piedras, creando una melodía constante y relajante. A medida que avanzaban, se unieron a otras gotas curiosas y dinámicas, conversando y compartiendo historias de sus orígenes.

De repente, el riachuelo se encontró con un profundo lago. Clara y sus nuevas amigas fueron arrastradas hacia un conjunto de molinos de agua. Allí, se encontraron con Carmen, una gota que había vivido por años en el lago, manejando las turbinas y conociendo cada rincón del vasto cuerpo de agua.

—Vayan con cuidado por aquí —advirtió Carmen—. Los molinos pueden ser bruscos, pero si se dejan llevar, verán cómo la fuerza del agua impulsa la vida de muchas maneras sorprendentes.

Clara, Antonio y Carmen nadaron juntas a través de las turbinas, sorprendidas por la energía y la vitalidad del movimiento. El viaje por el lago era tranquilo, pero lleno de vida desde las algas hasta los peces. Aprendieron sobre el equilibrio y la interdependencia de cada ser en el ecosistema.

Justo cuando Clara pensaba que ya había visto todo, el lago desembocó en un río caudaloso. La corriente era rápida y vigorosa, y Clara encontró en esta nueva etapa de su viaje un torrente de experiencias. Descubrieron cascadas majestuosas, vieron como el río alimentaba campos y pueblos, y comprendieron su rol en el gran ciclo de la vida.

Finalmente, después de mucho viaje, Clara llegó a la desembocadura del río, donde el agua dulce se mezclaba con el vasto océano. En el mar, Clara sintió una paz infinita al encontrarse rodeada por gotas de todo el mundo, calibradas en un equilibrio de sal y vida.

—Hemos recorrido un largo camino —dijo Antonio al unirse junto a Clara, ahora más azul por el mar—. Y así, como el mar se evapora y regresa a formar nuevas nubes, nuestro viaje continúa.

Clara miró al cielo, comprendiendo por primera vez la grandeza y la aventura que significaba ser parte del ciclo del agua. Se sintió plena y feliz, lista para su próxima aventura en este viaje interminable.

Moraleja del cuento «La travesía de la gota de lluvia y su viaje a través del ciclo del agua»

El ciclo del agua nos recuerda la infinita conexión de todo lo que existe en el planeta. Cada gota del agua tiene un propósito en la vida y, aunque su forma cambie, siempre encuentra su camino de vuelta. Todos somos parte de este maravilloso ciclo, donde cada etapa es una nueva oportunidad para aprender y crecer.

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